Un conjunto de cuerdas de excelencia

La Fundación Beethoven, que actualmente realiza sus conciertos en el Teatro Municipal de Las Condes, se caracteriza por traer a Santiago solistas y conjuntos de cámara que internacionalmente gozan de alto prestigio. En su Temporada Internacional «Fernando Rosas» tuvimos el privilegio de escuchar este conjunto de cuerdas que es considerado una de las orquestas más importantes del mundo de los últimos 20 años. El ensemble se compone de 18 músicos, dirigidos por su concertino Daniel Dodds.

El conjunto confirmó en esta presentación su eximia calidad de sonido, y su musicalidad que se refleja en la interpretación de las más variadas obras del repertorio internacional, desde el barroco hasta composiciones contemporáneas.

Lo primero que nos llamó la atención fue que el conjunto lograra tal coordinación, aun sin director. Daniel Dodds, desde su atril de Concertino, logra su cometido al más alto nivel, creando una coordinación perfecta entre todos los integrantes, y aun, con discretas indicaciones, una comunicación perfecta con cada instrumentista.

El programo se inició con extractos del «Arte de la Fuga» de Johann Sebastian Bach (1685-1750). Este proyecto de Bach es un colección contrapuntística por excelencia, y no habiendo Bach especificado exactamente para qué instrumentos ni el orden de su ejecución, ha sido interpretada por la más variada combinación de instrumentos., sobre todo en versiones para teclado. La ejecución de esta obra para orquesta de cuerdas tuvo algunas inseguridades de coordinación al comienzo, las que más adelante fueron superadas, entregando una versión muy loable. Pudimos constatar que el conjunto en otro tipo de obras puede llegar a mayor lucimiento, hecho que confirmamos en el resto del programa.

Siguieron las «Antiche danze ed Arie» de la Suite No 3 de Ottorino Respighi (1879-1936) El compositor se concentró primordialmente en el estudio de las obras de los siglos 16, 17 y 18. En sus danzas se inspiró en obras originales italianas y francesas para laúd y guitarra. Esta versión fue para cuerdas de 4 diferentes danzas, todas ellas del siglo XI, italianas y francesas, con diferentes ritmos. Sus estilos fluctuaban entre pasajes románticos y melancólicos, otros de alegres danzas y también pasajes de gran majestuosidad encargados a los cellos. Entremedio hubo trozos sofísticos de la fila de las violas y solos de sello, cuya calidad de sonido e ejecución constituyó un real goce. La versión de estas cuerdas de Lucerna denotó el cuidadoso trabajo y disciplina de coordinaciòn que les caracteriza en todas sus ejecuciones.

La «Méditation» Op.42, del «Souvenir d´un lieu cher» de Pyotr Ilych Tchaikovsky (1840-1893) fue compuesta originalmente par violín y piano. El presente ensemble realizó el arreglo para violín y cuerdas. El solista en violín fue el concertino del conjunto, Daniel Dodds, australiano. Su interpretación fue realmente notable, tanto en técnica como expresión. Es una obra de típico estilo ruso. El sonido de Dodds refleja exquisita musicalidad y afinación, sean éstos del registro grave del violín como en el segmento central pleno de arrobo, vertiginosidad, entremezclados con ritmos arabescos.

La coordinación entre el solista y la orquesta, que es a la vez su director, fue óptima.

Escuchamos luego de Martin Wettstein (n. 1970) compositor suizo contemporáneo, quien escribió esta obra titulada «El sueño de Verdi» en homenaje al bicentenario de Giuseppe Verdi (1813-1901) Esta obra está plena de ingenio, humor y reminiscencias operísticas, con una orquestación acorde a la «modernidad», multicolor en estilos y ritmos, comenzando con un pasaje balístico, reminiscencias de «Ländler», pasajes jazzísticos, y de tarantelas. Una obra con instrumentación asaz intrincada, en que nuevamente la orquesta demostró su eficiente preparación.

Como último número del programa escuchamos de Pyotr Ilych Tchaikovski (1840-1893) su «Serenata para cuerdas» en Do mayor Op. 48. Asombrosamente, esta composición Tchaikovski la creó como tributo a su más admirado compositor, Mozart. Es así como respetó en ella su estructura clásica, de 4 movimientos, eso sí, en su propio lenguaje ruso. Comienza con una «Pieza en forma de Sonatina», de marcada pasión a la que le sigue un Vals, trozo que goza de gran popularidad y habitualmente se toca como pieza separada.

La interpretación de los «Lucernianos» fue exquisita, de gran sensibilidad, casi como flotando en el aire. La «Elegía», es el tercer movimiento más extenso, llena de pasión, melancolía, angustia, todas caráctersticas de la predisposición rusa. Y acorde a ésta, el último movimiento irrumpe en un arranque de temperamento, vitalidad casi fuera de control, entregando a las cuerdas un «fínale» de ostentoso volumen y grandiosidad. Los instrumentistas en el «tutti» logran una vitalidad sonora y vibrante, .absolutamente inesperada en una orquesta de 18 músicos.

Gozamos reiteradamente la calidad de cada instrumentista, la disciplina que rige en el conjunto y la confirmación del total de los atributos que la clasifican internacionalmente dentro de las mejores orquestas de cámara de la actualidad.

 

De Sylvia Wilckens (CCA)

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