Un concierto muy novedoso y original en la Liga Chileno-Alemana

Una perfecta coordinación entre los ejecutantes: una espléndida e inolvidable vivencia

Un concierto en la Liga Chileno-Alemana (DCB): Noëlle Grüebler en el vilolín, el pianista Christoph Scheffelt y Cécile Grüebeler en el cello
Un concierto en la Liga Chileno-Alemana (DCB): Noëlle Grüebler en el vilolín, el pianista Christoph Scheffelt y Cécile Grüebeler en el cello

 

En varias oportunidades hemos tenido la feliz oportunidad de gozar los recitales de nuestro renombrado pianista chileno Christoph Scheffelt, radicado en Suiza. Esta vez su visita nos preparó una nueva y exquisita sorpresa: con las dos hermanas Grüebler, Cécile en el cello, y Noëlle, en violín, ha formado un Trío en Suiza.

 

Por Sylvia Wilckens
Círculo de Críticos de Arte de Chile

Tuvimos el privilegio de que este conjunto de cámara realizara aquí en Chile su primer concierto. Asombrados pudimos deleitarnos con la perfecta coordinación entre los ejecutantes, cuyo programa comenzó con la «Primavera porteña» de Astor Piazzola (1921-1992) Este bandoneonista y compositor argentino es considerado uno de los músicos más importantes del siglo XX y el compositor más importante del tango en todo el mundo.

Esta «Primavera Porteña» pertenece a su ciclo de las cuatro estaciones del año de la que el Trio programó tres. La parte originalmente escrita originalmente para bandoneón fue adaptada para el piano en una partitura extremadamente compleja, sobre todo rítmicamente. Es de felicitar a Christoph que haya logrado transmitir a sus colegas europeas en forma tan acertada este estilo indudablemente tan distinto de la música europea a las que las hermanas Grüebler generalmente se dedican. Pensamos que, siendo Christoph latinoamericano, supo inculcar a estas espléndidas intérpretes este estilo tan peculiar del tango. Lograron realmente una entrega con temperamento musical y  rítmico perfecta y exquisitamente contagiosa.

El programa siguió con la Sonata para violín y piano Op. 16, en re M, del músico suizo Ottmar Schoeck (1886-1957). Este compositor se ha estacado como creador de un sinnúmero de Lieder, similar a Hans Pfitzner y Hugo Wolf. También en sus composiciones de cámara se trasluce claramente su tendencia lírica, que se manifiesta en en los tres movimientos de esta sonata con un finale inspirado en la vivacidad de las canciones folklóricas.

La violinista Noëlle Grüebler demostró su perfecto manejo técnico y su musicalidad. El pianista acompañó con bello touché y sensibiliad las tiernas melodías. El Allegro con spirito fue iterpretado con una  una vertiginosidad violinística impresionante y con perfecta exactitud.  .

La tercera obra fueron las «Romanzas para violoncello y piano», de Hans Huber (1852-1921), uno de los compositores suizos más renombrados. Huber vierte en sus obras una combinación de elementos inspirados en la música de Schumann y Brahms combinados con sus propios conceptos plenos de fantasía. 

La artista del cello logra una interpretación musicalmente sublime, su arco es de sonido sublime y su toque es de un extraordinario virtuosismo. Las melodías de estas romanzas son fascinantes. Reiteramos la labor excelente de Christoph una coordinación fuera de serie con las cuerdas, un acompañante, casi director, de gran musicalidad.

Como final de la primera parte del programa el Trió nos entregó «Otoño Porteño», otro de los trozos de las «Estaciones» de Astor Piazzola. También en esta composición se refleja el ambiente de la naturaleza, tratándose aquí del nostálgico otoño, casi romántico-melancólico. Perfecta coordinación entre piano y cuerdas.

La segunde parte comenzó con «Oblivión» de Astor Piazzola – canción romántica, sencilla y melodiosa, de impecable entrega.  

Siguió el Trío con «Melodías populares irlandesas» del suizo Frank Martin (1890-1974) uno de los compositores suizos de mayor renombre. En sus composiciones se denota originalidad e imaginación y su estilo presenta elementos estructurales del impresionismo y principios constructivos de la dodecafonía. El movimiento finale y la giga requiere una ejecución muy compleja. El Trío domina las exigencias de la partitura a la perfección, gracias a su espléndida preparación. En esta composición ya se asoman rasgos de obvia atonalidad.

Al final, de Astor Piazzolla, el «Verano Porteño». Fue una demostración más de lo que este Trío logra con tanto acierto musical y técnico, con enérgico temperamento, estilo y ritmo que nos remueve íntimamente, deseando volver algún día a palpar ese espíritu bonaerense tan bien reflejado en esta música interpretada por un conjunto de altísimo nivel.

Agradeciendo la entusiasmadísima recepción del público, nos entregaron como «bis» la cuarta estación del año que faltaba en el programa: «Invierno Porteño». Este trozo, al igual a los otros tres, refleja también aquel brío inherente al tango tan íntimamente enlazado a su ciudad de origen.  

Es de desear que este Trío prosiga su carrera de grandes éxitos y estamos felices de haber gozado su presencia en Chile. ¡Gracias por una espléndida e inolvidable vivencia!

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