150 años Club Alemán de La Unión

La inmigración alemana en Chile forma parte del gran proceso durante el cual millones de europeos abandonaron su patria de origen y se trasladaron a otros continentes. El gobierno y el pueblo chileno otorgaron generosa hospitalidad a los inmigrantes; respetaron el carácter propio de la colonia alemana y permitieron que sus instituciones desarrollaran libremente sus actividades.

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A La Unión llegaron los primeros inmigrantes en el año 1850. Catorce años después, y en casa de Julio Boettcher, se reunieron 31 ciudadanos para «fundar un club para el mantenimiento y fomento de la cultura alemana y practicar una sana sociabilidad; mantener una biblioteca y suscripción a diarios y revistas alemanes y chilenos», según se puede leer en el acta que firmaron todos los presentes, redactada en alemán con letra gótica. Los firmantes eran católicos, luteranos, encontrándose entre ellos también dos judíos; un chileno, Juan Valentín Arredondo, que fue gobernador y Pedro Duhalde, un vasco francés avecinado en La Unión, lo que demuestra que la convivencia ciudadana era pacífica y amigable, es decir, había «una sana sociabilidad».

Al inicio el club arrendaba piezas en casas particulares: Por 15 años se cobijó en el Hotel Yung y después en la casa Koehler, en calle Letelier con Serrano, que sigue siendo su ubicación. El directorio se preocupaba de los problemas de la comunidad, siendo prioritaria la compra de un terreno para el cementerio de los disidentes, lo que se logró finalmente. Es el actual cementerio alemán. Trajo médicos de Alemania, que al poco tiempo abandonaban la ciudad, porque en La Unión «la gente no se enfermaba».

El kiosco de la plaza fue un regalo a la ciudad, con motivo del centenario de la república. El club participó con donaciones y aportes a instituciones chilenas y alemanas. Por ejemplo, para el terremoto de Valparaíso en 1906, el club reunió una valiosa suma, mayor que Osorno y Valdivia, según las estadísticas. La biblioteca aumentó sus ejemplares a más de tres mil libros, que aún existen.

4098_p10cEl 18 de enero de 1921 se inauguró el nuevo edificio. Para ello el club emitió una serie de bonos que colocó entre sus socios. Pero los fondos no alcanzaron para su total terminación. Dos destacados vecinos, Gideón Stückrath y Ricardo Siegle, aportaron gruesas sumas de dinero, con lo cual se pudo concluir la obra. La mayoría de los tenedores de bonos finalmente no los cobraron.

Este edificio de madera, de 90 años de existencia, no permitía su remodelación, para lo cual ya se disponía de los planos de un arquitecto. Las termitas socavaron sus cimientos. Fue demolido en 2009, quedando en pie el salón y la terraza, cuyo destino aún no está definido.

Se tomó entonces el acuerdo de construir un edificio nuevo en el mismo sitio. Una tarea de gigantes, que los miembros se propusieron llevar a cabo. Y lo lograron, gracias al aporte de algunos socios altruistas y benefactores que quisieron permanecer en el anonimato.

La resolución de construir una nueva sede significó un arduo trabajo para el directorio, especialmente para el presidente Werner Grob Stolzenbach. Él tomó sobre sus hombros esta pesada tarea y lo ha logrado con no pocos sacrificios y preocupación diaria.

 

Ricardo Preisler

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